Autoridades sanitarias locales confirmaron a La Vanguardia que continúa bajo investigación judicial la muerte de un hombre de 65 años ocurrida en el Hospital de Balcarce, asociada con la aplicación de fentanilo contaminado. El caso forma parte del expediente que instruye el juez federal Ernesto Kreplak y se suma a los 19 fallecimientos reportados en la provincia de Buenos Aires y a un total de 97 en todo el país.
En mayo pasado, la dirección del hospital había informado que se habían iniciado actuaciones internas tras detectarse la compra de lotes de citrato de fentanilo en abril. Dichos medicamentos fueron aplicados hasta el 8 de mayo, cuando la ANMAT ordenó retirarlos del mercado sin dar demasiadas precisiones. Desde entonces, todos los lotes fueron apartados y permanecen bajo custodia judicial.
Cabe recordar que el hospital adquiere sus insumos mediante licitaciones públicas a las que se presentan distintas droguerías. Los laboratorios implicados en el escándalo —hoy clausurados— no eran proveedores directos del nosocomio, sino que el producto ingresó a través de intermediarios. Durante el período crítico quedó identificado el grupo de pacientes que recibió el medicamento.
A nivel nacional, además de las 97 muertes confirmadas, en Bahía Blanca se investigan nueve decesos cuya procedencia aún se evalúa. En paralelo, se logró secuestrar más de 100 mil ampollas adulteradas, evitando su uso en hospitales. La provincia más afectada es Santa Fe, con 55 fallecidos, seguida por Córdoba y Buenos Aires, donde se registra el caso de Balcarce.
En el plano legislativo, la Cámara de Diputados aprobó un dictamen que exige al Gobierno un informe detallado sobre los controles aplicados a los laboratorios responsables y sobre la cantidad de muertes vinculadas al opioide.
El juez Kreplak advirtió que la ausencia de reportes inmediatos dificulta dimensionar el verdadero alcance de la crisis, ya que muchos casos fatales se conocieron a partir de denuncias de familiares. La situación expone falencias en los mecanismos de control y supervisión de medicamentos críticos, lo que pone en cuestión la seguridad del sistema de salud.