El desafiante conservador Flávio Bolsonaro postula abiertamente liquidar "las ataduras ambientales" para impulsar el turismo y minería en zonas protegidas. El gobierno de Lula, a su vez, defiende la exploración de petróleo en el Amazonas, disparando un conflicto creciente con los defensores del medio ambiente y en su propio gabinete.